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¿Puede la naturaleza estar enviándonos un mensaje de alarma?

Muchos insisten en que el mensaje de alarma es real, otros se hacen los sordos, ciegos y hasta mudos.

Mucho se ha escuchado que no hay peor ciego que quien no quiere ver, ya que, si se toman en cuenta los datos de diversas organizaciones que llevan estudios en materia ambiental, la respuesta al título de esta nota es clara. La naturaleza no solo está enviando un mensaje de alarma, lo está gritando en cada rincón del planeta. Nosotros, lejos de reaccionar, cada día parece que nos hacemos más los sordos. ¿Por qué?

Si hablamos a escala individual, el ritmo de la vida nos ha llevado claramente a adaptar hábitos de consumo que exigen cada día más y más recursos. Recursos que, muchos pensamos, deben venir de una fuente inagotable. Lo cierto es que, de acuerdo a estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), a mediados de siglo, sobre todo en Asia, Oriente Medio y África, la gente podría morir de forma prematura debido a la degradación del ambiente. Degradación dada justamente por la mala gestión y la sobreexplotación de recursos.

¿Pero por qué habría de importarme ese dato, si todavía falta para la fecha?

¿Por qué habría de importarme la gente de aquellas regiones, si vivo en Latinoamérica?

¿Qué se supone que haga yo desde mi trinchera, si es a nivel gobierno y de organismos supranacionales que se deben aplicar los cambios?

El mensaje de alarma de la naturaleza frente a la realidad del latinoamericano

La mayoría de los esfuerzos de la familia latinoamericana promedio buscan satisfacer cuestiones elementales en esas zonas como el acceso a la salud, a la educación, al sistema financiero para poder endeudarse y adquirir bienes, etc. Pero si cada quien hace un sondeo en su hogar, difícilmente aparecerán personas que como parte de sus esfuerzos consideren la conservación ambiental en alguna de sus formas: mediante hábitos sustentables, el activismo social, la educación, el estudio, la divulgación científica o la educación.

Si ya mucho tengo que trabajar para cubrir la renta, ¿cómo esperan que además separe los residuos? Se dirá, o, si trabajo diez horas diarias y tengo también compromisos familiares y sociales que atender, ¿cómo esperan que no compre alimentos envueltos en plástico o que emplee los fines de semana para hacer voluntariado? ¿Donaciones? ¡Ni en chiste!

En materia ambiental, desde la individualidad nada parece posible. Muy pocos consideran que sus pequeñas acciones impacten. Otros creen que esa intención solo funciona en los países nórdicos. No creemos en el poder de la unidad que se manifiesta como un todo cuando cada uno hace su parte. ¿Muy espiritual? Quizás, pero es que si adoptamos el modo científico y apelamos a los datos ¡tampoco hay un cambio! No hay voluntad. Y es voluntad lo que se necesita para revertir la crisis ambiental.

¿Qué no somos capaces de cambiar? A lo mejor por gusto y comodidad no, pero el estado crítico de la biodiversidad y los recursos lo están obligando. El mensaje de alarma es real. Por otro lado, si en pocas semanas hemos sido capaces, a raíz de la pandemia, de incorporar nuevas prácticas en términos sanitarios, de relacionamiento y de trabajo, con seguridad podremos actuar como lo merece el medio ambiente.

Otro adagio para cerrar: Para luego es tarde. #PorlaNaturaleza

Día Mundial del Ambiente 2020

Este año PNUMA presenta una guía práctica para abordar el cuidado del medio ambiente en distintos ámbitos. A partir de las premisas “aprender”, “compartir” y “actuar” se invita a las personas a generar un impacto en sus casas, empresas, escuelas y demás áreas. Invito a leerla y aplicar todo aquello que sea posible.

Este año de seguro habrá muchas actividades digitales en torno a la conmemoración, por lo que también invito al ciberactivismo.

La web de este año de la misma organización tiene además unas actividades interactivas para aumentar el conocimiento y estimular un cambio. Impulsan una cultura digital con perspectiva de conservación y protección. De seguro, participar en ellas resultará más productivo que llevar a los niños a zoológicos precarios donde priva el espectáculo y su rentabilidad sobre la verdadera sensibilización.

Hasta la próxima.

Alejandra Villegas A.

Imagen: Freepik.

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En Fundación Avista no queremos un medio ambiente, lo queremos completo

Educamos para la conservación y protección ambiental, basándonos en trabajos de investigación científica sobre biodiversidad, hábitats, amenazas, extinción y adecuados planes de manejo. En nuestra comunidad aprenderás a observar, descubrir y proteger a la naturaleza...
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